En los últimos años se observa, tanto en el ámbito judicial como en ciertos sectores de la psicología forense, una creciente tendencia a cuestionar las pericias psicológicas a partir de criterios derivados casi exclusivamente del paradigma positivista y del modelo experimental de las ciencias naturales. Este fenómeno se expresa particularmente en algunas metapericias e impugnaciones que centran sus observaciones en la supuesta falta de replicabilidad, falsabilidad o cuantificación de determinadas técnicas y procedimientos.
Sin embargo, esta perspectiva plantea un interrogante fundamental:
¿Es posible evaluar toda la psicología bajo un único modelo de cientificidad?
La respuesta que ofrece la historia de la disciplina, la epistemología contemporánea y los principales desarrollos en evaluación psicológica parece ser negativa. La psicología constituye un campo científico plural, atravesado por diferentes paradigmas, métodos y formas de validación del conocimiento, cuya riqueza radica precisamente en la posibilidad de abordar fenómenos humanos complejos desde múltiples perspectivas.
El problema del reduccionismo metodológico
La crítica basada exclusivamente en criterios positivistas suele partir de una premisa implícita: considerar que el método experimental constituye la única vía legítima para la producción de conocimiento científico.
Esta posición resulta problemática por varias razones.
En primer lugar, porque confunde un modelo particular de ciencia con la ciencia en general. Los criterios de replicabilidad, control experimental, cuantificación y falsabilidad poseen indudable relevancia en numerosas áreas del conocimiento. Sin embargo, fueron desarrollados principalmente para el estudio de fenómenos naturales susceptibles de aislamiento, medición y reproducción experimental.
La conducta humana, la subjetividad, los procesos vinculares, las motivaciones inconscientes, los significados personales y las experiencias singulares presentan características diferentes a los fenómenos físicos o biológicos. Pretender abordarlos exclusivamente mediante los mismos criterios que se utilizan para estudiar partículas, sustancias químicas o procesos fisiológicos implica desconocer la especificidad del objeto de estudio de la psicología.
La pluralidad epistemológica de la psicología
La historia de la psicología demuestra que la disciplina nunca estuvo limitada al paradigma positivista.
Desde los aportes de Wilhelm Wundt hasta los desarrollos del psicoanálisis, la fenomenología, la hermenéutica, la psicología humanista, la psicología cultural y los enfoques cualitativos contemporáneos, se han desarrollado múltiples formas de investigación científica orientadas a comprender la experiencia humana.
Como señalan los modelos de evaluación psicológica, los distintos enfoques se sustentan en supuestos epistemológicos diferentes, determinan diversos niveles de inferencia y utilizan criterios propios de validación del conocimiento. No existe una única forma científicamente válida de evaluar en psicología.
La cientificidad de una pericia, por lo tanto, no puede reducirse a la presencia de indicadores psicométricos o a la posibilidad de replicación experimental. Sino que se sostiene mediante la coherencia teórica, la transparencia metodológica, la consistencia interpretativa y la articulación rigurosa entre datos y conclusiones.
El sujeto singular como objeto de conocimiento
Una de las principales diferencias entre las ciencias naturales y la psicología forense radica en la naturaleza de su objeto de estudio.
La pericia psicológica no investiga fenómenos abstractos ni poblaciones estadísticas. Evalúa sujetos concretos inmersos en contextos singulares.
Un homicidio, un abuso sexual, una situación de violencia familiar o un accidente traumático constituyen acontecimientos únicos e irrepetibles. No pueden reproducirse experimentalmente ni analizarse como si fueran fenómenos de laboratorio.
La práctica pericial trabaja fundamentalmente sobre estudios de caso, donde la comprensión de la singularidad adquiere un valor central. El conocimiento producido en este contexto no busca necesariamente formular leyes universales, sino comprender la configuración específica de un sujeto en relación con determinados hechos.
Desde esta perspectiva, la singularidad no constituye una debilidad metodológica sino una característica inherente al objeto de estudio.
La falsa dicotomía entre rigor científico y comprensión subjetiva
Frecuentemente se presenta una oposición artificial entre métodos cuantitativos y métodos interpretativos.
Sin embargo, la metodológica muestra que ambas aproximaciones pueden alcanzar elevados niveles de rigor científico cuando respetan los criterios de calidad correspondientes a sus respectivos paradigmas.
- Los enfoques cuantitativos privilegian la confiabilidad, la validez psicométrica y la generalización estadística.
- Los enfoques cualitativos, por su parte, se orientan hacia la credibilidad, la transferibilidad, la dependencia metodológica y la confirmabilidad de los hallazgos.
Ninguno de estos criterios es intrínsecamente superior al otro. Responden a preguntas diferentes acerca de fenómenos diferentes.
El rol del perito y los riesgos de la militancia epistemológica
La función del perito no consiste en defender escuelas teóricas ni paradigmas particulares. Su responsabilidad es aportar al tribunal conocimientos especializados de manera objetiva, fundada y metodológicamente transparente.
Cuando una metapericia deja de analizar la calidad técnica de un informe concreto para cuestionar globalmente disciplinas, teorías o métodos reconocidos dentro de la psicología, corre el riesgo de desplazar la discusión desde el terreno científico hacia posiciones dogmáticas.
La crítica científica es indispensable para el avance del conocimiento. Sin embargo, dicha crítica debe reconocer la diversidad epistemológica existente dentro de la disciplina y evitar convertir una determinada concepción de ciencia en un criterio excluyente de legitimidad.
Conclusiones
La labor pericial exige rigor metodológico, fundamentación teórica y honestidad intelectual. Sin embargo, también exige reconocer la naturaleza del objeto que la psicología estudia: el sujeto humano en su singularidad.
Por ello, resulta preocupante observar posicionamientos que, bajo la apariencia de una defensa de la cientificidad, terminan cuestionando aspectos fundamentales de la propia disciplina. Cuando se descalifican métodos, técnicas o marcos teóricos históricamente reconocidos dentro de la psicología únicamente porque no responden a los criterios del paradigma experimental, no sólo se incurre en una visión reduccionista de la ciencia, sino que se desconoce la pluralidad epistemológica que ha caracterizado el desarrollo de la disciplina desde sus orígenes.
El psicólogo que interviene como perito de parte conserva, ante todo, su condición de psicólogo. Su función no es actuar como abogado ni sustituir el debate jurídico por una disputa ideológica acerca de qué modelo de ciencia debe prevalecer. La crítica técnica es legítima y necesaria, pero debe realizarse dentro de los límites del conocimiento científico disponible, reconociendo la diversidad de métodos que la propia psicología ha desarrollado para aproximarse al fenómeno humano.
La ética profesional exige prudencia frente a las propias convicciones teóricas y cautela frente a los intereses de las partes. Cuando el afán por sostener una posición procesal conduce a descalificar indiscriminadamente conceptos, métodos y herramientas que forman parte de la tradición científica de la psicología, el cuestionamiento deja de dirigirse a una pericia particular y termina alcanzando a la disciplina misma.
Defender la psicología científica no implica reducirla al paradigma positivista ni exigir que todo fenómeno humano sea tratado como un objeto natural susceptible de replicación experimental. Implica reconocer que la complejidad de la subjetividad requiere múltiples formas de aproximación y que la riqueza de la disciplina reside precisamente en su capacidad para articular rigor metodológico y comprensión humana. Renunciar a esa complejidad supone empobrecer no sólo la práctica pericial, sino también el aporte que la psicología puede ofrecer a la justicia.