La autopsia psicológica es una técnica pericial que, aunque cuenta con amplia tradición internacional, todavía es poco difundida y utilizada en Argentina. Se trata de un procedimiento que busca reconstruir la vida psíquica y el contexto vital de una persona fallecida, con el objetivo de aportar información relevante en casos de muerte dudosa (por ejemplo, cuando no está claro si se trató de un suicidio, homicidio o accidente).

Una de las principales referentes en el estudio y desarrollo de esta técnica en América Latina es la psiquiatra cubana Teresita García Pérez, quien ha trabajado en su sistematización y en la formación de profesionales en la región.

¿En qué consiste la autopsia psicológica?

Este procedimiento se orienta a evaluar retrospectivamente cómo era la víctima en vida, indagando en su personalidad, estilo de afrontamiento, vínculos, historia vital, estresores recientes, padecimientos psíquicos y físicos, y otros elementos significativos.

La reconstrucción no se limita a datos biográficos superficiales, sino que implica una aproximación integral a su vida emocional, social y psicológica, lo que permite comprender circunstancias que pudieron haber influido en su fallecimiento.

Es importante aclarar que la autopsia psicológica no establece certezas absolutas, sino que ofrece una reconstrucción de carácter probabilístico, que debe ser considerada junto con otras pruebas médicas, forenses y jurídicas.

Fuentes de información

Para llevar a cabo esta tarea, el psicólogo forense o perito especializado se vale de diversas fuentes:

  • Documentación personal (cartas, diarios íntimos, correos electrónicos, mensajes).
  • Registros médicos y policiales.
  • Expedientes judiciales.
  • Entrevistas con familiares, amigos, compañeros de trabajo, personas cercanas y también con testigos neutrales que tuvieron trato cotidiano con la persona fallecida.
  • Aportes de profesionales de la salud mental que lo hayan tratado en vida.

La riqueza del procedimiento radica en la multiplicidad de voces y documentos, que permiten triangular la información y ofrecer una reconstrucción lo más completa posible.

Objetivos principales

La autopsia psicológica puede tener diferentes finalidades, entre ellas:

  • Conocer la personalidad de la víctima y las áreas de conflicto que pudieron haber incidido en su muerte.
  • Aportar elementos que permitan diferenciar entre un suicidio, un homicidio o una muerte accidental.
  • Ofrecer a la justicia un panorama sobre las condiciones psíquicas en las que se encontraba la persona fallecida.
  • Identificar posibles factores de victimización (indefensión, provocación, situaciones de conflicto).

¿Cómo se aplica en la práctica judicial?

En casos de muertes dudosas, la autopsia psicológica puede ser solicitada como pericia interdisciplinaria, integrando aportes de psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales, médicos forenses, criminólogos y juristas.

El psicólogo forense debe articular múltiples variables y perspectivas para elaborar un informe que, si bien no reemplaza a las pruebas materiales, puede ser determinante en la interpretación de un hecho.

Una herramienta a desarrollar en Argentina

Si bien en países como Cuba, España y México esta metodología cuenta con mayor difusión, en Argentina todavía no se la aplica de manera sistemática. Difundir su existencia y utilidad es clave para enriquecer las investigaciones judiciales y ofrecer respuestas más completas en casos complejos.

La autopsia psicológica constituye, en definitiva, un puente entre la psicología y la justicia, orientado a esclarecer muertes dudosas y a dar voz, retrospectivamente, a quienes ya no pueden hablar por sí mismos.