Hoy me presenté a rendir un examen en los Tribunales Provinciales de Rosario, en el marco de un concurso para el cargo de Psicólogo/a del Poder Judicial de Santa Fe.

Más allá del resultado que pueda tener esta instancia, considero que estas experiencias son siempre muy productivas. Prepararse para un examen obliga a detenerse, volver sobre conceptos, revisar bibliografía y poner en palabras aquello que muchas veces, después de años de ejercicio profesional, forma parte de nuestra práctica cotidiana.

Hace varios años que realizo pericias psicológicas y, sin embargo, estudiar para un examen es diferente.

Quienes trabajamos en este ámbito leemos, consultamos bibliografía y volvemos a los libros de manera permanente. Es parte de nuestra tarea y de la responsabilidad que implica el ejercicio profesional. Pero no es lo mismo recurrir a la teoría frente a las necesidades que plantea un caso concreto que volver a ella con el propósito de estudiar para rendir un examen.

Estudiar de esta manera obliga a detenerse de otro modo. A ordenar conocimientos, recuperar definiciones, establecer diferencias entre conceptos que en la práctica muchas veces utilizamos de manera casi incorporada y revisar nuevamente los fundamentos que sostienen nuestras intervenciones.

Y debo decir que volver a estudiar me trajo lindos recuerdos. Hay algo de esa experiencia que el trabajo cotidiano, aun cuando exige actualización y formación permanente, no reproduce de la misma manera. Sentarse a estudiar implica otro tiempo: el tiempo de conceptualizar.

La práctica nos enfrenta permanentemente a situaciones concretas que requieren evaluar, analizar y fundamentar. El estudio nos invita a volver sobre los conceptos que sostienen esas intervenciones, delimitarlos, diferenciarlos y revisar sus alcances y también sus límites.

El temario propuesto para este examen era particularmente amplio y recorría diferentes ámbitos de intervención de la Psicología en el Poder Judicial:

  1. Capacidad civil y salud mental
  2. Daño psíquico y daño moral (fuero civil)
  3. Violencia familiar y de género
  4. Niñez, adolescencia y abuso sexual infantil
  5. Adopción y filiación
  6. Protección de personas mayores
  7. Redacción de informes y ética profesional
  8. Psicología jurídica penal: imputabilidad y afines

Una amplitud que me pareció especialmente valiosa porque obliga a recorrer diferentes campos, a revisar conceptos que utilizamos habitualmente y también a reencontrarnos con otros que no forman parte de nuestra tarea cotidiana.

En mi caso particular, este concurso tiene además una historia. Me había inscripto originalmente en 2024 y, desde entonces, mis intereses profesionales fueron ampliándose y tomando nuevas orientaciones. Aun así, quise presentarme a rendir. Y una de las razones fue justamente esta: atravesar la experiencia del examen y, sobre todo, todo lo que implicaba prepararme para hacerlo.

Creo que la formación profesional no se agota con los años de experiencia. Incluso podría pensarse que, cuanto mayor es la experiencia, más interesante resulta volver sobre la teoría, porque ya no se la lee de la misma manera. Después de años de práctica, un concepto deja de ser solamente una definición. Empieza a relacionarse con casos, entrevistas, decisiones técnicas, dificultades concretas, preguntas que alguna vez nos hicimos y situaciones frente a las cuales tuvimos que fundamentar por qué evaluábamos de determinada manera.

Volver a lo teórico permite mirar nuevamente la práctica. Y volver a la práctica permite comprender de otra manera la teoría.

Por eso, más allá de esta instancia particular, me quedo con las preguntas y las ideas que aparecieron durante estos días de estudio.

En los próximos días me gustaría detenerme en algunos de estos temas y compartir algunas reflexiones que surgieron justamente de este regreso a la teoría: conceptos que parecen claros hasta que intentamos delimitarlos con precisión y que tienen consecuencias muy concretas cuando son utilizados dentro de una evaluación psicológica pericial.

Porque volver a estudiar aquello que hacemos todos los días también puede ser una manera de revisar, enriquecer y fortalecer nuestra práctica profesional.