En el análisis de hechos delictivos, delitos violentos, agresiones, abusos y otras conductas que requieren comprender no solamente qué ocurrió sino también cómo y en qué contexto ocurrió, incorporar desde el comienzo una estrategia de análisis que incluya la mirada psicológica puede permitir formular interrogantes más precisos, identificar aspectos que requieren ser profundizados y orientar posteriormente una eventual evaluación pericial.
A partir de mi formación y capacitación permanente en Psicología Jurídica y Forense, Criminología, Criminalística y análisis de casos, fui encontrando cada vez mayor interés en detenerme frente a los casos que conozco y preguntarme: ¿qué otros elementos podrían ser considerados para comprender con mayor amplitud aquello que ocurrió?
En muchos casos, aun cuando existe abundante información, quedan interrogantes abiertos: ¿cómo funcionaba esa persona antes del hecho?, ¿la conducta investigada era consistente con su funcionamiento habitual o representó una ruptura?, ¿qué estaba ocurriendo en ese momento particular?, ¿qué características tenía el vínculo previo?, ¿qué elementos de la escena, del contexto y de las conductas anteriores y posteriores podrían adquirir significación si fueran analizados de manera integrada?
Porque el análisis psicológico de un caso penal puede comenzar antes de la pericia.
Puede implicar revisar las constancias disponibles, reconstruir antecedentes relevantes, analizar la escena y el contexto, considerar los vínculos entre las personas involucradas e identificar variables psicológicas, cognitivas, emocionales, conductuales o neurocognitivas que puedan resultar significativas.
A partir de allí, es posible determinar qué aspectos sería necesario profundizar, qué preguntas resultan pertinentes y qué tipo de evaluación podría aportar elementos para responderlas.
No todos los casos requieren la misma mirada. Por eso, el asesoramiento psicológico en el análisis de casos penales parte necesariamente de las particularidades de cada situación.
Muchas veces, ampliar la comprensión de un caso no comienza encontrando una respuesta diferente, sino formulando una pregunta que todavía no había sido planteada.